jueves 26 de noviembre de 2009

103. ¿Cuántas fotos se reproducen en el TAT?

La gran capacidad evocadora de las imágenes, junto a su facilidad para hacer resonar el inconsciente, ha sido utilizada en muchas ocasiones como peculiaridad catalizadora de la comunicación, tanto individual como grupalmente. La presentación de viñetas gráficas, por parte de profesionales entrenados en estas técnicas, propician el inicio o profundización en los temas que pudieran interesar, así como permiten la exploración de contenidos psicológicos individuales menos evidentes. Uno de los test más conocidos que utilizan imágenes con un objetivo diagnóstico es el Test de Apercepción Temática (TAT) de Murray.

Para aquellos no muy duchos en las técnicas psicodiagnósticas, esta prueba se encuadra entre los test proyectivos, diseñados para el estudio de la personalidad a través de las respuestas y asociaciones que una persona verbaliza ante estímulos ambiguos. Provenientes de las teorías psicoanalíticas, presumiblemente revelarían los conflictos internos y emociones escondidas. Además del TAT, uno de los test más conocidos de este tipo es el Test de manchas de Rorschach.

El TAT, nacido en la “Harvard Psychological Clinic” en 1936, sufrió tres revisiones posteriores hasta que el manual y láminas definitivas, utilizadas hoy en día, se publicaron en 1943. Su objetivo, en palabras de Murray, su autor principal, sería “revelar algunos de los impulsos dominantes, emociones, sentimientos, complejos y conflictos de la personalidad. Presenta un valor especial en su poder para mostrar tendencias ocultas que el sujeto o paciente no está dispuesto a admitir o no puede hacerlo por ser inconscientes”, “...una imagen de Rayos X de su si mismo íntimo”.

El test está formado por una serie de dibujos, reproducciones de cuadros o grabados y fotografías (estas duplicadas directamente o re-dibujadas), ya existentes previamente y realizadas con otros fines que nada tenían que ver con el psicodiagnóstico. De las 30 láminas que componen la colección (más una lámina totalmente en blanco para dar rienda suelta a la imaginación) sólo se suelen presentar 20, en dos sesiones de diez imágenes cada vez. Algunas son comunes para toda la población, otras para niños o adultos, o para cada sexo. Las láminas se identifican con un número y algunas añaden una o dos letras que precisan su utilización específica (B/niño-G/niña, M/hombre-F/mujer).

Las imágenes, todas en blanco y negro (aunque alguno de los originales en los que se inspiran fuera en color), presentan un aspecto ligeramente desvaído con perfiles poco definidos que favorecen la ambigüedad y sensación de cierta extrañeza en el observador. Consideradas por algunos como arquetípicas y percibidas como intemporales, otros han señalado la conveniencia de revisar las láminas aconsejando imágenes más vibrantes e incluso coloridas, así como desarrollar colecciones específicas para grupos culturales o etarios diferenciados.

Una de estas propuestas se fundamenta en la consideración de las láminas de Murray como sencillas y sombrías, carentes de actividad y energía. Como alternativa se proponen una selección de 30 fotografías tomadas de la colección “The Family of Man”, más dinámicas y vibrantes, a la que denominan el Southern Mississippi Thematic Apperception Test (SM-TAT). Sus autores defienden que el nuevo test arroja un resultado más equilibrado entre las historias positivas y negativas que desencadena, en comparación a la predominante negatividad del TAT tradicional.

"The Family of Man" es probablemente el proyecto fotográfico más ambicioso que se ha intentado hasta la actualidad, cubriendo los más variados aspectos de la existencia humana a lo largo del mundo, desde el nacimiento a la muerte, desde las culturas primitivas a las más sofisticadas instituciones, la alegría y desolación, tanto de individuos, de grupos como de familias. La amplia colección de imágenes se logró con la convocatoria de un concurso internacional, del que finalmente se seleccionaron 503 finalistas (273 fotógrafos de 68 países) de las aproximadamente 2 millones de imágenes que fueron enviadas al Museo de Arte Moderno de Nueva York para su exposición. La muestra fue inaugurada en 1955 y desde entonces ha recorrido el planeta en diversas ediciones. La colección superviviente se conserva en un Museo específicamente dedicado a ella en Luxemburgo.

El libro con las fotografías seleccionadas fue producido en un primer momento por un editor de revistas y vendido en cientos de miles en kioscos y tiendas de prensa, con múltiples reediciones posteriores. En él encontramos también imágenes encuadrables dentro de la temática de este blog, como la de la paciente descalza en un manicomio, tomada por Jerry Cooke y a quien recordaremos de una entrada anterior como uno de los fotógrafos que colaboró en el artículo denuncia de Life sobre las terribles condiciones de los manicomios americanos.


Enferma mental en manicomio. Febrero 1946, Ohio, USA. De la muestra "The Family of Man".

Pero me temo que aquí empezamos a dispersarnos. Para terminar y antes de que se me olvide en qué nos hallábamos embarcados, volvamos al título de la entrada: ¿Cuántas fotos se reproducen, directamente o en forma de dibujo, en el TAT?. Como me temo ya me he extendido demasiado, la solución en el próximo número.


BIBLIOGRAFIA.


Murray, H. A.: Thematic Apperception Test. Harvard University Press, Cambridge (Massachusetts), 1943.










Ritzler, B.A. Sharkey, K.J. Chudy, J.F. A Comprehensive Projective Alternative to the TAT. Journal of Personality Assessment 1980, Vol. 44, No. 4, Pages 358-362.


Steichen, E. The Family of Man. Maco Magazine Corp. New York, 1955.


Steichen, E. The Family of Man. The Museum of Modern Art. New York, 2006.









Maisel, A.Q. Bedlam 1946: Most U.S. Mental Hospitals are a Shame and a Disgrace. Life Magazine. 6 mayo 1946. 20 (18): 102-118.


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lunes 23 de noviembre de 2009

102. La interpretación de los sueños... según Grete Stern.

Hoy vamos a presentar unas imágenes bien curiosas, con una historia detrás también interesante. Cuando hablé de todo ello a Nora Olazabal, residente de psiquiatría especialmente interesada en el mundo del cómic y sus potencialidades en el campo de la psicopedagogía, se ofreció entusiasmada a revisar el asunto para psiquifotos.

A continuación, lo que Nora nos ha preparado:




GRETE STERN, EL FEMINISMO EN FOTOMONTAJES.


Grete Stern (1904-1999) nace en Alemania y comienza sus estudios de artes gráficas en la Kusnstgewerbeschule de Stuttgart. Posteriormente se forma en la Bauhaus, donde conoce al que será su mayor influencia en esta época, Walter Peterhans. Es en el estudio de éste donde conocerá a Ellen Auerbach. Juntas iniciarán una andadura en el mundo de la publicidad y el diseño gráfico, en el estudio que fundaron y llamaron ‘ringl + pit’. Fruto de este trabajo conjunto reciben sus primeros premios, Gebrauchsgraphik (Berlin) y Cahiers d’Art (Paris). Este estudio se convierte en su sustento principal hasta que en el año 1933 la situación política se torna asfixiante y decide cerrar el estudio y emigrar a Londres. Allí conocerá a su marido, el fotógrafo argentino Horacio Coppola. Tendrán una niña llamada Silvia. Los problemas burocráticos les obligarán a trasladarse primero a los Estados Unidos y posteriormente a Argentina. Sobre el concepto de fotografía desarrollado en estos años declarará: ‘En mis fotos las cosas no están por casualidad; descubro a mi alrededor lo que me interesa y, si está dentro de lo que quiero hacer, lo registro; si no, lo corrijo y espero las condiciones que harán ver lo que quiero mostrar. Mi fotografía no es objetiva: hace ver lo que quiero que se vea’.

Buenos Aires se convierte en esta época en una ciudad de destino para los artistas exiliados de Europa. Allí intentarán Grete y Horacio difundir las teorías importadas sobre la fotografía y la expresión artística en general. El contexto político en el que ahora se encuentran es una Argentina en pleno auge del peronismo. Esta es la historia de unos ingredientes muy peculiares que darán lugar a una obra fascinante.

Sus primeros años en Argentina pasan por múltiples intentos para encontrar un hueco en el panorama artístico del país: trabaja en museos, realiza diseños para portadas de revistas y libros, retratos de intelectuales y artistas. También se recrea en los paisajes y en el espíritu de la ciudad porteña. Poco a poco recibe cierto reconocimiento y prepara su primera exposición en la capital argentina en 1943, afirmando ‘cuando empecé a trabajar en Buenos Aires, esta manera mía de retratar dio origen a muchas críticas. Opinaron que mis retratos eran grises, neutros, sin expresión. Para el público era una novedad que no se viera la sombra negra de la nariz en el retrato. Pero poco a poco entendieron mis retratos y tuve éxito’.

Llegamos así a la época en la que Grete realiza el trabajo que nos ocupa, la colección Sueños. Esta serie de fotomontajes se publicaron en la revista Idilio, fundada en octubre de 1948 y principalmente dirigida a mujeres de clase humilde. A los ojos de los intelectuales de la época será una revista de escaso interés. Desde el primer número, el semanario incluye un consultorio donde las lectoras pueden enviar relatos de sus sueños para que sean interpretados por un psicoanalista, en una sección denominada ‘El psicoanálisis te ayudará’. El texto irá a cargo de Richard Rest, un pseudónimo tras el cual se escondían varias personas: Gino Germani (creador de la editorial argentina Paidós) y Enrique Butelman. A Grete se le encomienda la singular tarea de ilustrar estos sueños enviados por las lectoras de Idilio y lo llevará a cabo casi durante tres años, desde el número 1 (28/10/1948) al 140 (24/7/1950), eligiendo para ello la técnica del fotomontaje.

La obra llama la atención por diversos elementos. La primera, por la composición surrealista que llega a crear con fragmentos de fotos, algunas de las cuales son realizadas expresamente para estos trabajos y otras extraídas del archivo personal de la autora. Segundo, porque representan conflictos típicos de las mujeres de clase humilde argentina de aquella época: conflictos maritales, frustraciones diarias, apetencias inconfesables, etc. Por último, porque, excediéndose de las interpretaciones escritas realizadas por el psicoanalista que comenta el sueño, los mensajes de Grete son ingeniosamente revolucionarios.

La colección recopila 140 reproducciones de sueños realizadas para esta revista que sobrepasan lo meramente visual y revelan un contenido más sutil. Grete representa a las lectoras de la revista como mujeres subyugadas a sus maridos, sumidas en una sociedad que las encorseta hasta sentirse enjauladas, en una vida limitada a ser un mero electrodoméstico más al servicio de sus maridos. Inspiran un sabor amargo a ahogo y renegación que caracteriza el sentir femenino de la época. Gran parte de sus fotomontajes están repletos de símbolos de opresión y de liberación y para ello utiliza la simbología universal, aplicada magistralmente a la técnica del fotomontaje: jaulas, mujeres representadas como aparatos eléctricos, maridos que se convierten en extraños animales, mujeres que sueñan con la luna, etc. Grete también tuvo que luchar en su juventud contra lo que su familia tenía programado para ella, y ya desde sus trabajos en ringl + pit cuestionaría el estereotipo de feminidad vigente en la época.

Resulta irónico que este trabajo fuese realizado en una revista dirigida a las masas, repleta de contenidos fútiles, dirigida a un arquetipo de mujer que es el que ella cuestiona con su arte. Es un juego agudo e inteligentísimo: la contraposición de la convencionalidad del medio de difusión utilizado y la firme rebeldía feminista que emana de sus contenidos.


Sueño nº 29: Sin título, 1949. Idilio: “Los sueños de vegetales”.

Sueño nº 15: Sin título, 1949. Idilio: “Los sueños de cansancio”.

Sueño nº 17: “Mundos”, 1949. Idilio: “Sueño cósmico”.

Sueño nº 43: Sin título, 1948. Idilio: “Los sueños de individualización”.

Idilio: “Los sueños de enmudecimiento”.

"Los sueños de evasión".



"Los sueños de luna".

Sueño nº 28: “Amor sin ilusión”, ca. 1951.

Sueño nº 1: “Artículos electrónicos para el hogar”, ca. 1950.

Sueño nº 13: “Consentimiento”, 1949. Idilio: “Los sueños de reminiscencias”.

Sueño nº 26: “El ojo eterno”, ca. 1950.

Sueño nº 11: “Niño flor”, 1948. Idilio: “El niño en los sueños”.

Sueño nº 45: Sin título, 1949. Idilio: “Los sueños de encarcelamiento”.

Sueño nº 42: Sin título, 1949. Idilio: “Los sueños de peligro”.
Sueño nº 31: “Made in England”, ca. 1950.




BIBLIOGRAFIA.


Monzo, J.V. Sueños. Grete Stern. IVAM Centre Julio González, Generalitat Valenciana. Valencia, 1995. Catálogo de la exposición realizada en IVAM Centre Julio González de 26 octubre 1995 a 30 enero 1996.




Musée de la Photographie à Charleroi. Dérision & Raison. Musée de la Photographie. Charleroi (Bélgica), 1998. Publicado con ocasión de la exposición colectiva Dérision et Raison.









Bertúa, P. Sueños de idilio: los fotomontajes surrealistas de Grete Stern. Boletín de estética. Publicación del Programa de Estudios de Filosofía del Arte / Centro de Investigaciones Filosóficas Argentina, 2008. Accesible aquí.












Descargo de responsabilidad: He utilizado las imágenes en el marco del principio de uso razonable - sin embargo, estoy dispuesto a retirarlas en caso de cualquier infracción de las leyes de copyright.
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jueves 19 de noviembre de 2009

101. Guerra y enfermedad mental en Somalia.

Por fin el Alakrana ha sido liberado. El atunero bermeotarra ha permanecido secuestrado por piratas somalíes durante 47 días con 36 tripulantes a bordo, 16 de ellos españoles. Me alegro por ellos, sus familias y por todo el pueblo de Bermeo, villa pesquera por antonomasia, de donde procedía.

Si la pesca ha sido el principal recurso de Bermeo desde su fundación, fue justo en 1900 cuando se inauguró su manicomio, otra de las principales fuente de ingresos para parte de su población que desde entonces ha trabajado intramuros. Establecimiento donde también yo he tenido la oportunidad de trabajar recientemente durante un tiempo, un motivo más para mostrarme aún más sensibilizado ante la noticia. Pero no va a ser esta institución de la que traiga hoy las psiquifotos, sino precisamente del país protagonista del atropello a los arrantzales y su barco.

Seguramente que si estos desean seguir faenando con un mínimo de seguridad por esos andurriales, deberán embarcar personal de seguridad fuertemente armado con la tripulación. Pero la solución no puede ser solo esa. No seré yo quien de pistas concretas de por dónde deberán dirigir los esfuerzos nuestros gobernantes a demanda de la ciudadanía, pero cualquier lector perspicaz entenderá enseguida cual es mi opinión.

Como lo que aquí interesa es la salud y enfermedad mental, y sobre eso si me considero con cierta autoridad para opinar en voz alta, si quisiera señalar que el nivel de salud mental de una población y sus recursos asistenciales para atajar la enfermedad son reflejo de la salud y bienestar de sus integrantes. No es de extrañar entonces que a algunos somalíes les importe un carajo que para nosotros los piratas tendrían que ser unos señores barbudos, tuertos y con pata de palo. Y se lanzan al abordaje. Pero en este caso no es el “Síndrome de Barbarroja” lo que les afecta, sino la necesidad simple y llana de sobrevivir y no morir de escorbuto marinero u otras miserias tierra adentro. De eso se aprovechan algunos de sus compatriotas con posibles, que esconden y guardan para ellos solos el botín conseguido. Es ahí donde aparecemos en la película el resto del mundo, precisamente en el lugar del mapa marcado con una “X”, donde por fin esconden su tesoro sus capitanes con la ayuda de algún que otro avispado foraneo enterrador. Así de sencillo era también en las películas.

Paul Salopek, corresponsal del Chicago Tribune, y el fotógrafo Kuni Takahashi, se hicieron una pregunta bien simple. ¿Cómo afecta un estado de guerra crónico a una sociedad? Visitaron Somalia y llegaron a la conclusión de que, tras una guerra que ya duraba casi dos décadas en 2007, los somalíes se veían condenados a la enfermedad mental. Los casos de trastorno por estrés postraumático, las afecciones psicosomáticas, las descompensaciones de otras enfermedades mentales y la falta de recursos asistenciales, eran los ingredientes principales de tan incontrolable epidemia.
Único hospital mental en Mogadisco. Foto © Kuni Takahashi, 2007.

Además, la edición electrónica del periódico, incluyó una serie de fotografías acompañadas de un texto en “off” que no puedo dejar de recomendar. Espero que no nos quedemos solo con las imágenes de los enfermos en el hospital (incluso alguien habrá que diga que al menos ahí algo comerán), sino que nos imaginemos como puede ser la vida diaria en las calles retratadas. Estoy seguro de que sacaremos algunas conclusiones para la pregunta de Salopek y Takahashi.


VER LA PRESENTACIÓN (2,22 minutos)


Y como no me siento en vena panfletaria, ni quiero que nadie me lo eche en cara, ahí va también el reportaje acompañante, aunque desafortunadamente en inglés, sin desperdicio.

War's assault on the mind.
In a phenomenon that strikes many strife-torn societies, Somalis increasingly retreat into mental illness.

By Paul Salopek. Tribune foreign correspondent.

MOGADISHU, Somalia — Abdulrahman Habeb was a man with problems, the most pressing of which involved a barrel of tranquilizer pills.

The barrel — containing 50,000 capsules of fluphenazine hydrochloride, a potent anti-psychotic drug ordered from America—was boosting his patients' appetites. This was not good. Patients at Habeb Public Mental Hospital were scaling the facility's mud walls to scavenge for food outside, in the war-pocked streets of Mogadishu. One had been shot.

"They don't stop when sentries say 'Halt!' "said Habeb, the director of the only mental health clinic in Somalia's capital. "How could they? They are mentally ill."

Hence, the next problem: Habeb chained some of his 47 patients to their cots. This harsh practice was regrettable, he conceded. But many of his charges weren't just famished, they were aggressive.

"They act out the violence of Somalia!" cried Habeb, an excitable man who called himself "doctor," but who really was a nurse—a nurse at the end of his tether. "I cure people's minds, and the war hurts them all over again. You cannot heal here!"

He took off his glasses. He doubled over and began to sob. A colleague in one of the cave like wards rushed over to pat Habeb's shuddering back.

And herein lay perhaps the biggest problem of all: While Habeb and most of his patients could walk away from their wartime asylum, there was no avoiding the larger nightmare that is Somalia. Doctors and aid workers see troubling signs that untold numbers of Somalis, brutalized by 16 years of chaos and tormented by the suicide bombings and assassinations of a growing Islamist insurgency, are fending off the jolts of violence the only way they can, by retreating inward, into the fog of mental illness.

"Ninety-five percent of the triggering factors here are related to the war," a distraught Habeb said. "The fear and worry. Year after year. It is like a bomb."

Mention the term post-traumatic stress disorder, or PTSD, and what pops into most people's minds are vacant-eyed GIs grappling with the lingering psychic wounds of combat: anxiety attacks, phantom pains, depression, hyperaggression, sleeplessness and flashbacks.

Yet in an age when international terrorism gnaws at the minds of millions of ordinary people, and where millions more are battered by chronic violence in failed states, many doctors have begun to worry not just about the mental health of individual soldiers but of entire societies.

Interest in the globalization of war's invisible wounds, and PTSD in particular, has spawned a relatively new branch of medical science—traumatology. Popularized in the wake of atrocities such as the Rwanda genocide and the 9/11 terrorist attacks, its core focus involves treating war-haunted populations with mass counseling. Indeed, it even aspires to help end wars through therapy.

How?

High levels of paranoia, emotional withdrawal, irrational fear and other symptoms of PTSD tend to stifle reconciliation, conflict experts say. Traumatized populations are less apt to forgive. Moreover, a study to be published soon in the Journal of Marital and Family Therapy suggests that war-traumatized families in hot spots such as Afghanistan internalize their pain, and plant the seeds of violence in the next generation through child abuse.

In effect, whether it involves armies or civilians, mental illness perpetuates states of war.

"The humanitarian response to conflicts has always focused on caring for the body," said Sandro Galea, a post-traumatic stress researcher at the University of Michigan's School of Public Health in Ann Arbor. "But what we're learning is that treating stress-related mental problems can actually help break the cycle of war."

Not all medical experts buy into that analysis.

In Kosovo—the first modern killing field where mental health was made a priority in the aid effort—psychiatrists treated thousands of dazed refugees and war-crimes survivors. The results proved ambiguous. Patient surveys showed that counselors concentrated so narrowly on post-traumatic stress that they overlooked deeper woes such as despair over poverty, the anxieties of displacement, surging drug addiction and the agonies of spousal abuse.

Some experts also question whether a Western concept such as PTSD can be applied across cultures. Human grief is handled differently across the globe, they say. And some skeptics go so far as to label mental health crusades in war zones a form of medical colonialism—force-feeding psychoanalysis and narrative therapy to minority cultures.

Still, few serious physicians deny that the basic symptoms of PTSD can be found everywhere. And in countries where the killing is ever-present, aimed at civilians and savagely personal—which is to say, in most current wars—its prevalence skyrockets.

A 2001 UN report on the state of the world's mental health estimates that 20 percent of all people exposed to low-intensity civil conflicts are scarred by serious behavioral disorders.

In some wars, the toll can be far higher. In Sri Lanka, home to one of the planet's oldest and most brutal insurgencies, 64 percent of the populace exhibits some type of mental trauma, a government survey shows. And in the reliably bloody Gaza Strip, a study conducted by the Gaza Community Mental Health Program revealed that only 2.5 percent of Palestinian children were free of PTSD symptoms. Eighty-three percent of local kids, the doctors found, had witnessed shootings.

More than 70 years ago, Ernest Hemingway wrote of the insanity of the Italian front during World War I, titling one of his bitterest short stories "A Way You'll Never Be."

Today's psychiatrists argue that whole cities and unstable regions are verging on a "way you'll never be"—whether it's in Baghdad, the bone fields of Darfur, the mountains of Afghanistan or one of the most anarchic capitals in the world, Mogadishu.

Vast, mostly lawless and plagued by clan feuds, Somalia hasn't seen an effective national government since 1991.

At present, the Ethiopian army and the treasury of the United States are propping up a weak transitional federal government that holds sway over the decayed capital, Mogadishu. The TFG, as it is called, ousted a radical Islamist movement late last year. But the fighting grinds on. And it's getting bloodier.

Wary citizens edge through Mogadishu on foot or in dented old buses, flinching whenever gunfire erupts nearby. They brave car bombs, insurgent ambushes, corrupt police and thundering Ethiopian artillery to reach their dusty food markets. Children flatten against classroom floors if the shooting gets too close.

More than 170,000 people have fled intensifying street battles in Mogadishu over the past two weeks, the UN says. Today the city, once home to 1 million to 2 million people, sprawls half-empty—a grim incubator of wartime trauma.

"Nobody knows the scope of the problems because it's too dangerous to work there," said Karin Fischer Liddle, a Somalia specialist with Doctors Without Borders, one of the few Western aid agencies still functioning in the metropolis.

Doctors Without Borders had hoped to carry out the city's first mental health survey this year but shelved the plan because of surging violence. "We just assume the needs are enormous," Fischer Liddle said.

As it is, Mogadishu's residents have only one option for mental health care: Habeb Public Mental Hospital.

Established in 2005, it sees new stress cases every day. Its 50 or so beds technically serve all of central and southern Somalia—a land of war-displaced nomads and farmers with a total population of perhaps 8 million to 12 million.

One recent afternoon, its patients sprawled on dingy mattresses in the dim, stifling wards, apparently heavily sedated. Some stared up, glazed-eyed and smiling. Seven were chained by their wrists and ankles to iron bedsteads. A half-naked man stood outside, giggling in purest ecstasy, shackled to a tree. Another's back was crisscrossed with bruises from village beatings.

"Somalis treat mentally ill people very cruelly," said Habeb, the shaggy-haired nurse who founded the clinic. "Look."

Habeb fired up his office computer. He clicked through photos of hyenas to illustrate the "hyena cure"—a village therapy that involves dropping a mentally impaired person into a pit with the wild predator. The animals are supposed to scare off djinns, or evil spirits, inhabiting the patient, Habeb explained. With a snicker, he ticked off other rustic coping mechanisms for mental illness—beatings, forced starvation, smoking donkey feces.

"We are modern here at the hospital," he said. "Mania, schizophrenia, epilepsy. We diagnose them all. We treat them all—scientifically."

Habeb's office was littered with jars and bottles of pharmaceuticals. Most of it was paid for by the $50-a-month fee he charges inpatients' families, who often begged the money from relatives in the Somali diaspora. The barrel of American tranquilizers occupied pride of place, the center of the floor.

"We don't get many ordinary depressives," he said. "Why? Withdrawal. Sadness. Lack of interest. Low psychomotor activity. In Somalia, all this is natural. These kinds of people just stay in their houses for two or three years."

Habeb described his mental health training: a 90-day course sponsored by the World Health Organization.

A few weeks before, aid workers had stopped by to see if they might help with funding. They left in a hurry. In their report, they noted that a toddler suffering from malaria had been misdiagnosed with "organic psychosis."

Experience literally reshapes the human brain. Memory rewires neurons. That fact has been known by psychologists for some time.

Thus, it comes as no surprise that war leaves its own distinctive, scorching thumbprint on the brain.

Research indicates that the left frontal region, a nexus of verbal communication, malfunctions—becomes disconnected—when people are exposed to continual, violent stress. A new brain-wave study of torture victims, carried out by scientists at the University of Konstanz in Germany, has borne that out. There's even a name for this wounded state of mind: speechless terror.

"Language-related centers become impaired in these cases," said Michael Odenwald, one of the study's authors. "There is a pattern of social withdrawal. This helps explain why reconciliation in traumatized populations becomes more difficult."

The war-injured mind exacts other strange costs.

Unexplained back pains, stomach cramps, chronic headaches—all are widely recognized as signs of mental trauma, even in Mogadishu's basic first-aid stations. Meanwhile, the links between serious physical diseases and PTSD have been long recognized by the medical community. A landmark study by The New York Academy of Medicine showed that Vietnam War veterans with PTSD were six times more likely to suffer heart disease than those without it.

Habeb knew this.

"I am a patient too," he confided, making the rounds in his clinic wards. "I am taking medication for heart problems and diabetes. It is the stress."

Habeb said he spent too much time at the clinic. His wife was divorcing him. The things that alarmed his patients were starting to trouble him as well. The knocks on doors that sounded like explosions. The steady buzzing in the sky above Mogadishu—purportedly CIA drones on spying missions—keeping him awake at night.

A few miles away, over the city's sandy streets, another Somali health worker commiserated.

Laila Mohammed Abdi was a shy intake clerk for a maternal health clinic. Two years ago, clan militiamen shot her husband because they wanted his cell phone. He bled to death in her arms. More recently, Mogadishu's police held a gun against her neck and stripped her naked in a market. They stole everything, including her dress. She couldn't take proper care of her children. She couldn't do her job.

"I have got some problem in the brain," she said. "It's getting worse, not better."

Abruptly, she began to cry. One of her colleagues, who was translating, turned his head away and started weeping as well. It seemed the most normal reaction in the world, in Mogadishu.

psalopek@tribune.com
Copyright © 2009, Chicago Tribune




BIBLIOGRAFIA.


Salopek, P. War's assault on the mind. Chicago Tribune. 15 noviembre 2007. Accesible aquí.








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lunes 16 de noviembre de 2009

100. ¡100 entradas, 100!

¡100 entradas, 100! y había que conmemorarlo de alguna forma. Y como no se me ocurre mejor forma, hecho mano al tópico de que han sido muchos y diversos los contenidos abordados en “psiquifotos” a lo largo de esta centena de entradas (“posts” diría un cibermoderno). Pero además, aviso, hoy no habrá fotitos que valgan.

Parte del objetivo que me marqué empieza a ser cumplido, poner en orden la cantidad de material biblio-fotográfico que he ido atesorando como buen obsesivo coleccionista. La indexación de cada entrada según el sistema que se me ocurrió cuando empezó toda esta historia me va ayudando a catalogar y organizar mis “psiquifotos”. Un palabro que parece ha caído en gracia, debiendo agradecer a todos aquellos que me han animado a seguir construyendo y desarrollando su significado.

El blog y sus contenidos me han servido además para escribir o presentar algunos trabajos en otros lugares. De uno de ellos (recientemente publicado) me aprovecharé hoy para dar un poco de fuste y contenido bibliográfico a la entrada. Me refiero al que Manuel Desviat, director de la revista Átopos (salud mental, comunidad y cultura), agradezco me invitara a redactar para su último número dedicado al "el cuerpo como campo de batalla". En el artículo, bajo el poco original título de “Psiquifotos. Un blog sobre imágenes de la psiquiatría”, intento resumir el espíritu del blog y la clasificación tentativa que se me ocurrió para la sistematización de la fotografía en sus diversos puntos de encuentro con la psiquiatría. Tras una introducción en torno a las dificultades encontradas en la intersección fotografía – psiquiatría y la justificación para el nacimiento de “Imágenes de la psiquiatría”, continúo con la propuesta de clasificación de esas imágenes apoyándome en algunos ejemplos de las imágenes presentadas (o pendientes de presentar) en el blog.

Y para hacernos idea de los temas en los que hasta este momento nos hemos entretenido en esta bitácora visual, ahí va el resumen de lo publicado:

00. Bibliografía citada (hasta la última entrada del blog).
* 02. Generalidades
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01. ¿Un blog sobre psiquiatría y fotografía?
* 01. Introducción
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02. El índice
* 01. Introducción
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03. Exposición "Imágenes de la psiquiatría"
* 01. Introducción, * 88. varios, - varias, · varios
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04. Dr. Hugh Welch Diamond, padre de la fotografía ...
* 11. Descriptiva y clasificatoria, * 22. Medio terapéutico, - 1850s, · Inglaterra
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05. La linterna mágica de Kirkbride.
* 16. Arquitectónica y ambiental, * 22. Medio terapéutico, - 1850s, · Estados Unidos
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06. Praga, XIV Congreso Mundial de Psiquiatría.
* 12. Narrativo - documental, * 13. Denuncia, * 22. Medio terapéutico, * 23. Ocupacional, * 25. Marginales y Outsiders, * 26. Psiquifotógrafos, - 2000s, · Africa, · Estados Unidos, · Rep. Checa
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07. Miroslav Tichý.
* 17. Artística, * 25. Marginales y Outsiders, - 1960s, - 1970s, - 1980s, · Rep. Checa

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08. Un parentesis para una exposición.
* 12. Narrativo - documental, * 14. Testimonio, - 2000s, · España
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09. Josef Koudelka.
* 13. Denuncia, - 1980s, - 1990s, · Italia
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10. World Press Photo 08
* 12. Narrativo - documental, - 2000s, · España, · Estados Unidos, · Venezuela
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11. Más de World Press Photo
* 13. Denuncia, - 2000s, · Bangladesh, · Burundi, · Rep. Dem. Congo
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12. Fotografías post mortem.
* 12. Narrativo - documental, * 18. Del entorno doméstico, * 22. Medio terapéutico, - varias, · Bélgica, · Canadá, · España, · Estados Unidos, · Estonia, · Letonia
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13. El libro de los muertos de Harlem
* 17. Artística, * 18. Del entorno doméstico, * 22. Medio terapéutico, - 1930s, - 1940s, - 1950s, · Estados Unidos
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14. No me olvides.
* 02. Generalidades, * 18. Del entorno doméstico, * 21. Diagnóstico, * 22. Medio terapéutico, · varios
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15. Un breve recorrido foto-cronológico del S. XIX...
* 02. Generalidades, - 1830s, - 1840s, - 1850s, - 1860s, - 1870s, - 1880s, - 1890s, · varios
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16. Locura y racismo
* 11. Descriptiva y clasificatoria, * 16. Arquitectónica y ambiental, * 18. Del entorno doméstico, - 1850s, - 1860s, - 1870s, - 1880s, · Estados Unidos, · Sri Lanka
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17. El manicomio de Nueva Belén
* 11. Descriptiva y clasificatoria, * 16. Arquitectónica y ambiental, - 1880s, · España
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18. Fotografía denuncia en prensa y publicaciones periódicas.
* 02. Generalidades, * 13. Denuncia, - varias, · varios
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19. Las imágenes de los objetores como motor de cambio (I). EEUU, 1940s.
* 13. Denuncia, - 1940s, · Estados Unidos
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20. El fotógrafo José Cendón secuestrado en Somalia.
* 13. Denuncia, * 19. Miscelánea, - 2000s
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21. Las imágenes de los objetores como motor de cambio (II). EEUU, 1940s.
* 13. Denuncia, - 1940s, · Estados Unidos
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22. El escándalo acabó con reformas reales. EEUU, 1951.
* 13. Denuncia, * 14. Testimonio, - 1950s, · Estados Unidos
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23. Las limitaciones impuestas por el "pudor" o censura. Francia, 1950s.
* 13. Denuncia, - 1950s, · Francia
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24. Los baúles de los recuerdos.
* 12. Narrativo - documental, * 23. Ocupacional, * 24. Profesionales afectados, - 2000s, - varias, · Estados Unidos
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25. El purgatorio a través de una cámara oculta. EEUU, 1960s.
* 13. Denuncia, * 14. Testimonio, - 1960s, · Estados Unidos
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26. De vuelta al Purgatorio (una década después). EEUU, 1970s.
* 13. Denuncia, * 14. Testimonio, - 1970s, · Estados Unidos
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27. Los excluidos de Luciano D'Alessandro. Italia, 1960s.
* 13. Denuncia, * 17. Artística, - 1960s, · Italia
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28. No había sitio para ellos en la posada (Lc 2, 7).
* 12. Narrativo - documental, * 19. Miscelánea, * 23. Ocupacional, - 1970s, - 1980s, · España, · Italia
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29. ¡Una buena idea para regalar en estas fechas!
* 19. Miscelánea, * 23. Ocupacional, * 25. Marginales y Outsiders, - 2000s, · España
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30. Creaturas.
* 23. Ocupacional, * 25. Marginales y Outsiders, - 2000s, · España, · Estados Unidos
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31. "10 años de dolor, 10 años de pasión" de Antonio Camarena.
* 23. Ocupacional, * 25. Marginales y Outsiders, * 99. GALERIA VIRTUAL, - 2000s, · España
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32. Morire di classe. Italia, 1960s.
* 13. Denuncia, - 1960s, · Italia
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33. La asistencia psiquiátrica en la España de los 70s.
* 13. Denuncia, - 1970s, · España
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34. El terrible caso del psiquiátrico de Valencia. España, 1970s.
* 13. Denuncia, * 14. Testimonio, * 17. Artística, - 1970s, - 1980s, - 2000s, · España
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35. Peor que perros. España, 1970s.
* 13. Denuncia, - 1970s, · España
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36. La enfermedad olvidada. Inglaterra, 1980s.
* 13. Denuncia, * 17. Artística, -
1960s, - 1980s, · Inglaterra

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37. Desnudos y condenados. Grecia, 1980s
* 13. Denuncia, * 14. Testimonio, - 1980s, - 1990s, · Grecia
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38. ¿Ayuda si?, ¿Ayuda no?... Rusia, 1990s.
* 13. Denuncia, * 15. Publicitaria y propagandística, - 1990s, · Rusia
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39. Analizando fotos antiguas
* 02. Generalidades, * 11. Descriptiva y clasificatoria, * 16. Arquitectónica y ambiental, - 1920s, - 1930s, · Chile
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40. ¿Histeria o melancolía? por Roger Bartra
* 11. Descriptiva y clasificatoria, * 19. Miscelánea, - 1920s, · México
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41. Las fotos de La Castañeda
* 12. Narrativo - documental, * 16. Arquitectónica y ambiental, - 1920s, - 2000s, · México
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42. “¿Cómo se convierte uno en fotógrafo de locos?
* 17. Artística, * 19. Miscelánea, - 1920s, - 1940s, - 2000s, · México
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43. Gimnastas y artistas de La Castañeda.
* 12. Narrativo - documental, * 15. Publicitaria y propagandística, * 16. Arquitectónica y ambiental, - 1910s, - 1930s, · México
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44. Una adolescente de mirada triste.
* 13. Denuncia, - 2000s, · Mozambique
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45. Salud mental y medios de comunicación.
* 02. Generalidades, * 19. Miscelánea, * 24. Profesionales afectados, - 2000s
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46. Trastorno por estrés postraumático.
* 11. Descriptiva y clasificatoria, * 12. Narrativo - documental, - 1980s, · Estados Unidos
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47. Una pausa para la publicidad.
* 02. Generalidades, - 2000s, · Chile, · España
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48. Importancia de las imágenes para las ONGs. Europa del Este, 1990s.
* 13. Denuncia, - 1990s, · Europa del Este, · Kosovo
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49. "Broken Homes". EEUU, 2000s.
* 13. Denuncia, - 2000s, · Estados Unidos
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50. "Outsiders" en Madrid.
* 17. Artística, * 25. Marginales y Outsiders, - 2000s, · España, · Estados Unidos, · Inglaterra
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51. Derechos humanos y enfermedad mental en el S. XXI.
* 13. Denuncia, - 2000s, · China, · Indonesia, · México, · Pakistán, · Paraguay
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52. Fotografía denuncia y confidencialidad.
* 02. Generalidades, * 13. Denuncia
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53. El viaje alrededor de la locura de Angel Mª de Lera.
* 12. Narrativo - documental, - 1970s, · España
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54. Olvidada ciudad de los idiotas.
* 13. Denuncia, * 17. Artística, - 1970s, - 2000s, · España
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55. La expresión de las emociones. Darwin, 1872.
* 11. Descriptiva y clasificatoria, - 1870s, · Inglaterra
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56. El "Ginx's Baby" de Reijlander y Darwin.
* 11. Descriptiva y clasificatoria, - 1870s, · Inglaterra
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57. La fisonomia de la expresividad. Augusto Tebaldi.
* 11. Descriptiva y clasificatoria, * 99. GALERIA VIRTUAL, - 1880s, · Italia
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58. 40º Aniversario del Hospital de Zamudio.
* 12. Narrativo - documental, * 15. Publicitaria y propagandística, * 16. Arquitectónica y ambiental, - 1930s, - 1960s, - 1970s, · España
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59. Humor, psiquiatría y fotografía.
* 15. Publicitaria y propagandística, * 17. Artística, * 18. Del entorno doméstico, - 1840s, - 1850s, - 1940s, - 2000s, · Brasil, · España, · Estados Unidos, · Francia, · Inglaterra
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60. El amante desdeñado de S. Troisi. 1900s.
* 18. Del entorno doméstico, - 1900s, · Argentina
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61. La "Cerrada de mujeres". Carlos Osorio, 1975.
* 12. Narrativo - documental, * 99. GALERIA VIRTUAL, - 1970s, · España
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62. La hoja de cristal (I)
* 12. Narrativo - documental, * 13. Denuncia, * 14. Testimonio, - 1950s, · Estados Unidos
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63. La hoja de cristal (y II)
* 12. Narrativo - documental, * 13. Denuncia, * 14. Testimonio,
- 1950s, · Estados Unidos

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64. Erase una vez un loco a la tierra atado...
* 12. Narrativo - documental, * 13. Denuncia, - 2000s, · Ghana
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65. Tolstoy de visita por un psiquiátrico.
* 12. Narrativo - documental, * 18. Del entorno doméstico, - 1910s, · Rusia
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66. La de Normandía, y otras batallas.
* 12. Narrativo - documental, - 1930s, - 1940s, · España, · Francia
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67. Enfermedad como inspiración, fotografía como como consuelo.
* 11. Descriptiva y clasificatoria, * 12. Narrativo - documental, * 17. Artística, * 24. Profesionales afectados, - 2000s, · España, · Estados Unidos, · Inglaterra, · Japón
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68. Los "Sin rostro".
* 12. Narrativo - documental, * 17. Artística, * 18. Del
entorno doméstico, - 2000s, · Italia

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69. Locos y asesinos.
* 12. Narrativo - documental, * 13. Denuncia, - 1980s, · España
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70. Las fotos como fuente de datos para el análisis histórico.
* 02. Generalidades, * 12. Narrativo - documental, * 16. Arquitectónica y ambiental, · Estados Unidos
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71. Fotos estereoscópicas para un Congreso.
* 02. Generalidades, * 16. Arquitectónica y ambiental, * 18. Del entorno doméstico, - 1860s, - 1870s, - 1900s, · Canadá, · España, · Estados Unidos
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72. Más de psiquifotos estereoscópicas.
* 11. Descriptiva y clasificatoria, * 26. Psiquifotógrafos, - 1860s, - 1870s, - 1880s, - 1890s, · Alemania, · Francia, · Inglaterra
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73. Apatrullando la Salud Mental.
* 15. Publicitaria y propagandística, - 2000s, · España
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74. Amok
* 11. Descriptiva y clasificatoria, * 12. Narrativo - documental, - 1980s, · Filipinas
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75. El test de Szondi.
* 11. Descriptiva y clasificatoria, * 21. Diagnóstico, - 1940s, · España, · Hungría, · Suiza
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76. ¿Cuál de estas personas puede tener una enfermedad mental.
* 11. Descriptiva y clasificatoria, * 15. Publicitaria y propagandística, - 2000s, · España
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77. Las series de postales numeradas.
* 15. Publicitaria y propagandística, * 18. Del entorno doméstico, - 1900s, · Francia
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78. Una experiencia de primera mano (I).
* 17. Artística, * 23. Ocupacional, * 26. Psiquifotógrafos, - 2000s, · España
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79. Una experiencia de primera mano (y II).
* 17. Artística, * 23. Ocupacional, - 2000s, · España
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80. Revisitando los psiquiátricos con Tolstoy.
* 12. Narrativo - documental, * 18. Del entorno doméstico, - 1910s, · Rusia
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81. El Globo Rojo.
* 12. Narrativo - documental, * 14. Testimonio, - 1980s, - 2000s, · España
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82. Premio PSIQUIFOTO '09
* 02. Generalidades
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83. La cabecera del blog.
* 01. Introducción
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84. El “Manicomio Nacional” de Montevideo.
* 16. Arquitectónica y ambiental, * 18. Del entorno doméstico, - 1900s, · Uruguay
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85. El álbum del "Manicomio Nacional".
* 12. Narrativo - documental, * 15. Publicitaria y propagandística, * 16. Arquitectónica y ambiental, * 99. GALERIA VIRTUAL, - 1890s, · Uruguay
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86. Mujeres en el "Manicomio Nacional".
* 11. Descriptiva y
clasificatoria, - 1900s, · Uruguay

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87. El Marqués de Sade, psicodramatista en Charenton.
* 17. Artística, * 19. Miscelánea, - 1960s, - 2000s, · Alemania, · Estados Unidos, · Uruguay
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88. Locura, manicomio y sociedad a lo largo de seis siglos.
* 12. Narrativo - documental, * 13.
Denuncia, - 1910s, - 1930s, · España

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89. Los manicomios españoles de Lafora.
* 13. Denuncia, - 1910s, · España
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90. Ocaso del manicomio de Jesús.
* 12. Narrativo - documental, * 16. Arquitectónica y ambiental,
* 18. Del entorno doméstico, - 1970s, - 1980s, - 2000s, · España, · Estados Unidos
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91. In Memoriam. Eutanasia y experimentos psiquiátricos en el nazismo.
* 12. Narrativo - documental, - 1940s, · Alemania
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92. Los drapeados de Gaëtan Gatian de Clérambault.
* 19. Miscelánea, * 26. Psiquifotógrafos, - 1910s, · Francia, · Marruecos
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93. ¿Otohematoma u oreja de coliflor?
* 11. Descriptiva y clasificatoria, - 1860s, - 1870s, - 1890s, - 1900s, - 1910s, - 1940s, · Alemania, · España, · Estados Unidos, · Inglaterra
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94. Y hablando de orejas…
* 12. Narrativo - documental, * 19. Miscelánea, - 1950s, · Francia
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95. "La bella durmiente" del Dr. Burns.
* 12. Narrativo - documental, * 18. Del entorno doméstico, * 22. Medio terapéutico, - 1830s, -
1850s, - 1870s, - 1880s, - 1890s, - 1910s, · Alemania, · Estados Unidos, · Inglaterra, · Japón

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96. Supermodelos en el pabellón de rehabilitación.
* 17. Artística, - 2000s, · Estados Unidos, · Italia
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97. El Pabellón 81.
* 12. Narrativo - documental, * 17. Artística, - 1970s, · Estados Unidos
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98. Más de Mary Ellen Mark.
* 12. Narrativo - documental, - 1970s, - 1980s, - 1990s, · Estados Unidos, · India, · Inglaterra, · Italia
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99. Los autorretratos más terribles.
* 25. Marginales y Outsiders, - 2000s, · España
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¡A ver si conseguimos encontrarnos en un aniversario similar más adelante!



BIBLIOGRAFIA.


Martínez Azumendi, O. Psiquifotos. Un blog sobre imágenes de la psiquiatría. Átopos. nº 8, noviembre 2009: VII-XX. Accesible aquí.






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jueves 12 de noviembre de 2009

99. Los autorretratos más terribles.

David Nebreda (Madrid, 1952). Diagnosticado a los 19 años de esquizofrenia y necesitado de varias hospitalizaciones a lo largo de los años, posiblemente es el creador de imágenes más extremas producidas desde la enfermedad mental. Licenciado en Bellas Artes, si bien su formación fotográfica es autodidacta, ha permanecido aislado y alejado de los circuitos comerciales, por lo que podría ser considerado un marginal u “Outsider” en este sentido.

Autorrepresentándose a si mismo, se muestra en angustiosas escenografías sometido a descarnadas y explícitas autolesiones y humillaciones escatológicas en la más absoluta soledad. Sus obras, relativamente desconocidas en España, que fueron divulgadas a principios de esta década por Léo Scheer, filósofo y uno de los promotores de Canal + Francia, han despertado reacciones extremas de fascinación o abierto rechazo. Las imágenes no son para sensibilidades espantadizas. ¡Quedan avisados!.

Marisol Romo Mellid, investigadora, periodista y fotógrafa, realiza habitualmente artículos de fotografía, cine e imagen en general. Investiga fundamentalmente temas relacionados con la violencia, el cuerpo y las representaciones más radicales en la imagen. En lo que respecta a su obra personal, ha realizado diferentes exposiciones individuales y colectivas, pudiendo consultarse un resumen en su página web.


"No hay nadie que haya jamás escrito, o pintado, esculpido, modelado, construido, inventado a no ser para salir del infierno". Estas palabras de Antonin Artaud, excepcional artista enfermo de esquizofrenia, sirven ahora para presentar las imágenes más impactantes del nuevo mártir del panorama artístico internacional. Heridas, amputaciones, flagelaciones y llagas en su piel (todas ellas reales y no simples performances fingidas) dan cuenta de la relación especial que la locura puede mantener con la creación fotográfica en el caso de David Nebreda (Madrid, 1952), que confiesa que su vida es muchísimo peor a lo que muestran sus ya de por sí desgarradoras imágenes. Enfermo de esquizofrenia paranoide desde que tenia 19 años, no toma medicación y su única terapia la constituyen sus propias fotografías. Una de sus imágenes (probablemente escrita con fluidos corporales) contiene el siguiente texto a veces entrecortado con palabras en sucesión sin formar frases completas: "he conocido al enemigo de dentro y de fuera. Tengo miedo de seguir utilizando mi sangre, las quemaduras, los azotes, el agotamiento, los clavos. Sólo conservar de mi patrimonio el silencio (…), movimiento, excremento, ritos…"

Encerrado en su casa durante veinte años, sin mantener relación con ninguna otra persona y sufriendo ayunos severos que le han mantenido en un estado de máxima delgadez, ha torturado su cuerpo al mismo ritmo que la esquizofrenia ha martirizado su mente. Ha vivido aislado del mundo en un piso de Madrid que nadie sabe donde está. Sin conceder entrevistas, ni ver la televisión ni leer ningún periódico. Sólo algún privilegiado ha conseguido al parecer arrancarle algunas palabras al propósito de sus obras. Vive bajo la tiranía de la tortura y del dolor que él mismo se ha impuesto para enfrentarse a los fantasmas de su mente. La cámara fotográfica ha sido fiel testigo de las autotorturas que ha llevado a cabo sobre su propio cuerpo de forma tan salvaje como ritual.


El “¡qué asco!” y el “¡qué horror!”

Al parecer, David Nebreda, licenciado en Bellas Artes, tras este encierro voluntario en su casa durante tantos años, entregó su trabajo a una persona conocida. Finalmente, sus imágenes fueron a parar a manos del galerista Renos Xippas quien le dedicó una exposición en su local de París; donde el sociólogo Léo Scheer vio su obra y decidió hacerse editor para divulgarla. A partir de aquí, su obra ha sido motivo de numerosos debates en Francia. El propio filósofo Jean Baudrillard ha escrito un artículo sobre él. Pero, lo cierto es que su trabajo no se está divulgando al exterior como realmente merece a lo que probablemente contribuirá en cierta medida la salud delicada del artista.

Léo Scheer, por su parte, ha publicado dos libros dedicados a Nebreda, en los que recoge, además de sus fotografías, dibujos y escritos del artista, sendos artículos de especialistas de reconocida solvencia. Las fotografías de Nebreda se dividen en cuatro etapas diferentes. En primer lugar, están sus autorretratos en blanco y negro realizados entre 1983 y 1989; en un segundo bloque se incluyen los realizados entre 1989 y 1990; en tercer lugar los que llevó a cabo en 1997 y, por último, los que desarrolló en 1999. A excepción de los primeros, todos los demás son en color. La práctica totalidad de las fotografías las ha realizado en las dos únicas habitaciones que tiene en su piso. Ha trabajado con una cámara de 35 mm, dos objetivos de 55 mm macro y un angular de 28 mm. Ha utilizado un cable de seis metros para accionar el disparador automático. No ha habido manipulación en el positivado y sí ha realizado, sin embargo, dobles exposiciones con la cámara que le han permitido aparecer por duplicado en algunas imágenes. Para la realización de sus fotografías ha utilizado sus propios excrementos, orina y sangre.

Cara cubierta de mierda

Las fotografías de David Nebreda son un caso excepcional como puede verse, ya que su trabajo tiene la virtud de plantear cuestiones vitales para el arte contemporáneo que giran fundamentalmente en torno al cuerpo y al papel del artista en la sociedad en su cruce con el problema de la locura y sus relaciones con la imaginación y la creación artística. Pero, además de la imaginación, el trabajo del madrileño entra de forma brutal en el tema de lo siniestro; concretamente en dos de sus ámbitos estéticos: lo asqueroso y el dolor desde sus expresiones más masoquistas. Territorios explorados como nadie por un fotógrafo como Joel Peter Witkin pero desde una perspectiva diferente. Witkin siempre utiliza a otras personas y nunca a sí mismo y, además, emplea cadáveres para conseguir explicitar el asco desde una perspectiva de estetización de lo siniestro, mientras que David Nebreda documenta tanto el asco como el masoquismo sobre un ser vivo que es él mismo y jugando simultáneamente con la estetización y la explicitación de lo siniestro en un trabajo fronterizo pero “paradójicamente” gestado desde la radicalidad de unas experiencias contundentes del fotógrafo.

Pero también ambos artistas han abordado el tema del doble, de la pesadilla, de la tragedia, de la maldad, lógicamente también la locura y por tanto son conocedores de la ritualidad necesaria en la puesta en escena de lo siniestro, que en el caso de Nebreda se explicita en numerosas ocasiones en una exclusión de lo sexual en favor de destacar sus tormentos y pesares en autoagresiones. Por eso es un ser vivo provisional en todo caso, ya que sus imágenes se plantean como auténticos suicidios no consumados ante la cámara, pero un artista que rezuma autenticidad por los cuatro costados; de tal forma que frente a la precariedad del hombre David Nebreda crea una figura gigante del artista surgido de un medio como el fotográfico. Él mismo ha ido conociendo a la fotografía de forma autodidacta al mismo tiempo que ha saboreado los estragos de una enfermedad radical.

Del excremento a la imaginación creadora.

De Immanuel Kant a William Ian Miller, el tema del asco ha sido un problema crucial para comprender los límites de la experiencia estética frente a una obra de arte. Kant en su Crítica del juicio deja clara su posición al respecto cuando señala que: "sólo una clase de fealdad no puede ser representada conforme a la naturaleza sin echar por tierra toda satisfacción estética, por lo tanto, toda belleza artística, y es, a saber, la que despierta asco". Para Miller, sin embargo, todo lo hermoso es asqueroso en alguna medida y lo asqueroso, por su parte, también puede ser hermoso. El asco, por tanto, no sólo genera aversiones, aunque siempre debe provocar repulsión o no sería asco; pero también debe acercar al espectador a emociones como "la curiosidad, la fascinación o el deseo por mezclarse con ello".

Los autorretratos de Nebreda invitan a la curiosidad y también a cierta aversión, quizás porque el camino que nos propone es el mismo que él ha ido siguiendo a lo largo de su enfermedad. Una esquizofrenia que le obliga a luchar consigo mismo, como lo prueban de forma contundente sus imágenes. No necesita salir a la calle para exorcizar el mal, puesto que su propia alma es el generador del infierno personal en el que vive. Con una puesta en escena muy cuidada y muy personal consigue introducirnos en las atmósferas fantasmales en las que se mueve su vida: el mundo de la alucinación, del delirio, de la psicosis, del desdoblamiento, de la pérdida de conciencia del yo y de la arbitrariedad de sus rituales. Es un fotógrafo muy metódico y sus fotografías están bien hechas, bien iluminadas y bien contadas en su intento personal por trasladar sus tormentos a un plano estético. Encerrado entre cuatro paredes ha intentado descifrar su enfermedad en clave artística y, en alguna medida, la fotografía le ha servido también y, sobre todo, para agarrarse a la vida.

De su primera colección de autorretratos en blanco y negro hasta sus dibujos pasando por los escritos que ha realizado, todo ello constituye un intento por expresar su mundo esquizofrénico quizás también indescifrable para nosotros. Este es un reto que como auténtico artista lanza a todos los espectadores. También puede comprobarse una evolución clara en sus fotografías desde la presentación más soterrada con unas imágenes en blanco y negro que medio muestran el tormento a la referencia ya más clara del horror en sus obras a color. Pero, en todo caso, a los observadores se nos ofrecen continuos enigmas desde sus extensos textos y torturas.

“Sacrificio y resurrección”

En un extraordinario capítulo de su libro Corpus Solus: Para un mapa del cuerpo en el arte contemporáneo y que lleva como título: “David Nebreda: sacrificio y resurrección”, Juan Antonio Ramírez dedica toda su atención a analizar el trabajo de David Nebreda al cual considera único:

"El trabajo de Nebreda no se asemeja a nada que hayamos conocido antes, y todas las piruetas interpretativas aparecen como máscaras, muletas conceptuales demasiado endebles para soportar el peso abrumador de "esa" realidad. El sistema del arte contemporáneo, a pesar de que es muy correoso y omnívoro, no ha encontrado todavía la manera de digerir a este personaje. Se trata de un caso excepcional, pues no estamos hablando de un desconocido sino de alguien cuya obra, muy bien editada, está desde hace unos años al alcance de los aficionados, lo cual no se puede decir siempre de otros artistas más aclamados". En primer lugar, por tanto, percibe una autenticidad inequívoca en las obras de David Nebreda y, acto seguido, quiere dejar claro que se trata de "creaciones artísticas en sentido estricto"y no exclusivamente de unos documentos humanos.

"Nebreda" –afirma Juan Antonio Ramírez– "es un excelente dibujante, tanto cuando maneja el lápiz como cuando emplea a modo de tinta su propia sangre: las figuras están muy bien encuadradas, el trazo es seguro y limpio, y todo ello nos permite considerarlo como un heredero aplicado de la tradición académica. Como fotógrafo es autodidacta (no se le daba importancia a este medio en sus tiempos de estudiante en la Facultad de Bellas Artes de Madrid), pero no deja de sorprendernos el rigor y la perfección de sus tomas". También se va a referir a la costumbre de David Nebreda de utilizar los espejos para expresar el desdoblamiento y la pesadilla del abismo de la identidad para un esquizofrénico; además de su tendencia a utilizar símbolos religiosos, filosóficos e iconografía masónica. "En la foto titulada "La medición del espejo", donde el autor está en cuclillas, semidesnudo, con una camiseta raída, en un rincón, mirando (arrojándose casi) a un espejo redondo colocado en el suelo, y cuya forma parece querer reproducir con el compás de cristal que tiene en su mano derecha (…) ¿Reproduce Nebreda en el suelo de su habitación el cielo-infierno del espejo al que se asoma como si se quisiera suicidar? ¿Escenifica un ritual de regeneración que acabará con la «piedra tallada» de su propia vida, al estilo masónico?".

La medición del espejo.

Tras analizar el simbolismo y las continuas alegorías y evocaciones en las imágenes de David Nebreda, Juan Antonio Ramírez hace una lectura positiva de la obra de este gran artista: "Por eso me parece que es una obra optimista. Nebreda ha bajado al abismo más oscuro de sí mismo y, tras sufrir peripecias y penalidades indecibles, ha regresado cargado de tesoros. Como joyas rutilantes, resplandecen ahora en la oscuridad de este mundo sombrío en el que habitamos todos. «No más allá», parecen proclamar. Desde el fondo de la cueva, desde el interior del capullo de la metamorfosis, desde el cáliz de la Pasión emerge el mensaje de que «aquí ya no queda nada». Sólo cabe volver a empezar. O mejor aún, resucitar".



BIBLIOGRAFIA.



Renn 14/16 Verneuil (Galería). Anuncio exposición: David Nebreda "Autoportraits" (París, 2 febrero - 1 abril 2000). Photographie International. Photographie à Paris. mars-mai 2000: 12.


Nebreda, D. David Nebreda. Autoportraits. Editions Léo Scheer. París, 2000.











Nebreda, D. Curnier, J.P. Surya, M. David Nebrada, coffret 2 volumes. Editions Léo Scheer. París, 2001. Incluye "Autoportraits" y "Sur David Nebreda".


Nebreda, D. Autorretratos. Ed. Universidad de Salamanca - Ed. Léo Scheer. Catálogo exposición, 16 abril - 19 mayo 2002.








Nebreda, D. Chapitre sur les petites amputations. Editions Léo Scheer. París, 2004.


Nebreda, D. Sur la révélation. Editions Léo Scheer. París, 2006.










Romo Mellid, M. Los autorretratos más terribles. 20 noviembre 2005. Accesible aquí













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lunes 9 de noviembre de 2009

98. Más de Mary Ellen Mark.

Pues ya que estamos con Mary Ellen Mark, merece la pena que hagamos referencia a algunos de sus otros trabajos relacionados con la salud mental. De los que conozco, y por orden de realización, destacaremos los siguientes.

Parecería que el contacto con grandes directores de cine ha sido una fuente de inspiración y oportunidades en el trabajo de la señora Mark, al menos en lo relacionado con el tema de la salud mental. Si en la entrada anterior hablamos de su colaboración con Milos Forman en “Alguien voló sobre el nido del cuco” y el subsiguiente reportaje en el Pabellón 81. Hoy comentaremos que, en 1969, mientras estaba en Roma fotografiando para LOOK el trabajo de Fellini y suSatiricón, se promulgó en Inglaterra una Ley que permitía la dispensación de heroína a los toxicómanos que no podían abandonar el consumo. Inmediatamente llamó al editor, quien le permitió fotografiar "What the English are Doing About Heroin" publicado en 1970 con 7 de sus fotografías en color. Uno de los primeros reportajes que le ayudaron a construir su merecida fama como fotoreportera.

Un documental duro y poco autocomplaciente que nos confronta con los devastadores efectos de la heroína en jóvenes que todavía apenas salían de la adolescencia y que no pasó desapercibido. Al año siguiente, la vanguardista revista “Avant Garde” neoyorkina se hacía eco del reportaje, en esta ocasión sin texto acompañante, exclusivamente con 23 imágenes en blanco y negro de jóvenes en el preciso momento del “chute” intravenoso. Todo un reto visual para una época ansiosa de libertades, que no había vivido todavía los estragos individuales y sociales que llegó a producir la heroína, ni las terribles infecciones acompañantes que aparecerían poco después.














En 1988 el Sunday Times Magazine publicó un reportaje de Marjorie Wallace, fundadora de SANE, y a quien ya conocemos de la entrada 36, sobre niños autistas. El texto se acompañó de imágenes tomadas por Mary Ellen Mark en una escuela para niños autistas inaugurada meses antes en Boston (Massachussets). La Escuela Higashi que importaba un nuevo método pedagógico para los niños autistas desarrollado en Tokyo por la Dra. Kiyo Kitahara. En la web de la escuela se pueden ver diversos reportajes fotográficos recientes.









En la primavera de 1989, noventa de los más importantes fotógrafos del mundo aceptaron una tarea bien concreta, fotografiar un día en la vida de la enigmática y tímidamente aperturista China. El 15 de abril de ese año se dispararon más de 140.000 instantáneas en las más diversas localizaciones del gigantesco país. Se seleccionaron unas 200 que compusieron el libro “Un día en la vida de China”. Mary Ellen Mark participó con 5 imágenes en blanco y negro tomadas en el "Segundo Hospital Mental de Chongquing", donde, en contra de lo que esperaba, dice encontró una plantilla médica entregada al cuidado de los 600 internos. “En los Estados Unidos el énfasis a menudo está puesto en el castigo, pero aquí los médicos parecían casi divertidos con las locuras. Si alguien actuaba realmente de forma psicótica, enfermeras y pacientes se reirían juntos. Parecía no haber amenazas encubiertas de castigo”. “Es imposible tomar fotos que hagan un hospital psiquiátrico glamoroso, pero la atmósfera en Chonquing era realmente muy abierta”.






La experiencia resultó interesante y seguramente editorialmente atractiva, repitiéndose también al año siguiente en diversos países. En este caso Mary Ellen Mark marchó a Italia, donde el 27 de abril de 1990 lo pasó fotografiando el “Cottolengo” italiano de Turín. Fundada en 1832 por el canonizado fraile Giuseppe Benedetto Cottolengo, es una residencia para personas con discapacidad psíquica o física u otras dificultades derivadas de la marginalidad. Un asilo en el sentido literal del término que, aunque no está específicamente destinado a los enfermos mentales, parece también oportuno reflejarlo en esta entrada.


Y para quien quiera conocer en mayor extensión la obra de la fotógrafa hay una amplia diversidad de libros publicados. En uno de ellos, que recoge especialmente a diversos de sus personajes marginales, encontramos al “Hombre que amaba a su árbol”. Una imagen tomada en 1989 en Uttar Pradesh, India, en la que no es fácil discernir si el abrazo al árbol no es más que una broma del hombre encadenado hacia la fotógrafa, o realmente es fruto de su delirante locura. En cualquier caso, una instantánea probablemente candidata a participar en el "Premio Psiquifotos" del próximo año.



BIBLIOGRAFIA.


Simons, M. Mark, M.E. (fotos). What the english are doing about heroin. Look Magazine7 abril 1970. 34 (70): 47-57. Accesible aquí.



Mark, M. E. (fotografías). High Time. Photographs by Mary Ellen Mark. Avant Garde. Summer, 1971: 14-21.






Wallace, M. Mark, M. E. (fotos). Hope for the shadow children. London Sunday Times Magazine. 13 marzo 1988. Accesible aquí.



V.V. A.A. A day in the life of China. Collins Publishers. San Francisco, 1989. 144-147.


V.V. A.A. A day in the life of Italy. Collins Publishers. San Francisco, 1990. 164-165.



Hagen, C. Mary Ellen Mark. Phaidon. Londres, 2001 (reimpresión con nuevo formato, 2006).





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jueves 5 de noviembre de 2009

97. El Pabellón 81.

En la entrada anterior comentaba que parte de las fotografías de moda recogidas en el reportaje editorial de Vogue Italia me recordaban a las que, unas décadas antes, Mary Ellen Mark había tomado en el Pabellón 81 del psiquiátrico de Oregón. Aprovecharé esta entrada para hablar un poco de ese trabajo.

El trabajo como fotoperiodista de Mary Ellen Mark ha aparecido en las más importantes publicaciones a lo largo del mundo. De una fuerte personalidad como fotógrafa, disfruta documentando las vidas de aquellas personas en los márgenes de la sociedad: prostitutas de Bombay, los niños callejeros de Seattle, los cowboys de los pequeños pueblos texanos o familias sin techo. “Lo que quiero hacer es reconocer su existencia” dijo en una ocasión. Esto no le impide por otra parte ocuparse en otro tipo de fotografía más cercana a la fama y al dinero, habiéndose ocupado de la “foto fija” en toda una serie de películas en Hollywood.

Es precisamente, trabajando en una de estas películas con Milos Forman, cuando se enteró del proyecto de este director para el rodaje de “Alguien voló sobre el nido del cuco”. La película se rodaría en el Hospital Mental de Oregón, aunque desafortunadamente con un recortado presupuesto que no permitiría contratar a la fotógrafa, por lo que esta, dado su interés en el tema, se ofreció a trabajar sólo por los gastos. En la medida que el trabajo progresaba, Mark entabló amistad con el director del hospital quien le presentó a las mujeres del Pabellón 81 de máxima seguridad.

Meses después de finalizar el trabajo con Milos Forman, en 1976 volvió al hospital, esta vez acompañada de la escritora Karen Folger Jacobs, pasando a vivir durante más de un mes en el propio pabellón lo que le permitió un mayor conocimiento e intimidad con las internas. “Era un proyecto muy personal, y simplemente quería hacer las fotografías que creía sin ninguna otra razón o teoría, ni teniendo que proponer algún tipo de historia. Deseaba mostrar sus personalidades – esa fue la razón que me condujo allí”. Además, es previsible que otras razones más personales jugaran también su papel en la atracción sentida por el tema: una visita de adolescente a un manicomio cercano y las varias hospitalizaciones sufridas por su padre.
























Son imágenes cargadas de humanidad, difíciles de encuadrar ni como documentales, ni como denuncia, presentándonos a una serie de mujeres, dignificadas en su desdicha, por las no es fácil sentir indiferencia. Tras publicar parte de su trabajo en diferentes revistas, en 1979 finalmente tomó cuerpo en forma de libro, siendo uno de los primeros éxitos profesionales de la autora. Si alguien quiere ampliar la información sobre ella puede consultar aquí, y quien quiera contemplar la obra completa, aquí está el enlace que se lo permitirá.


BIBLIOGRAFIA.


Naudet, JJ. Mark, M. E. (fotos). "Pavillon Interdit," (Ward 81). Photo (France). Junio 1977, 117: 102-111, 129. Accesible aquí.




Hughes, R. Pictures at An Institution. Time, 23 enero 1978. p. 91. Accesible aquí.










Mark, M. E. Ward 81. Simon and Schuster. New York, 1979.










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lunes 2 de noviembre de 2009

96. Supermodelos en el pabellón de rehabilitación.

Después de imágenes tan inquietantes como las últimas publicadas, confió en que se agradecerá el tono más ligero de las de hoy. Quizás para alguien puedan parecer en cierto modo irrespetuosas, pero teniendo en cuenta el contexto en el que se publicaron arrastran también su mensaje de denuncia. En cualquier caso, nadie podrá negar su valor estético.

Las imágenes, en las que son retratadas un extenso elenco de modelos de primera fila, fueron tomadas por Steven Meisel. Fotógrafo estadounidense que realizó las fotografías de su amiga Madonna, publicadas en 1992 en el libro Sex. En la actualidad, es considerado uno de los más exitosos fotógrafos de moda, colaborando regularmente con las revistas Vogue y W siendo considerado el descubridor de muchas supermodelos. Sus trabajos muchas veces han sido motivo de controversia, mezclando moda y política o presupuestos sociales. Por ejemplo, en la edición de septiembre de 2006, Meisel jugó con el concepto de las libertades restringidas después de los ataques terroristas en Estados Unidos en el año 2001 retratando a las modelos como terroristas o policías de élite.

La colección de la que aquí nos ocupamos, titulada “Super mods enter rehab” (Las supermodelos entran en el pabellón de rehabilitación), fue publicada como editorial en julio de 2007 en Vogue Italia. Se rumoreó que la serie se inspiró en la crisis sufrida meses antes por Britney Spears, aunque sin necesidad de esa referencia la llamada de atención sobre los riesgos que corren algunas de las supermodelos y sus hábitos de vida es evidente. Más obvio resulta el recurso a los tópicos relacionados con las instituciones psiquiátricas y de rehabilitación para toxicomanías, todo ello añadiendo también algún homenaje a otros fotógrafos consagrados que han abordado el tema de la enfermedad mental. Es el caso de la chica en la bañera, que nos recuerda la portada del libro “Ward 81” de Mary Ellen Mark, así como otras varias imágenes aparentemente inspiradas en ese mismo libro. Quizás también la chica en el banco rememora la retratada por Jerry Cooke en el Life de 1946 que reproduciamos en la entrada 19, o los desnudos y posturas de los internos indonesios fotografiados por John Stanmeyer para Time pueden haber servido de motivación.























Espero que lo hayan disfrutado. No puedo terminar sin agradecer a Disturbing Images, el blog que me puso sobre la pista de las supermodelos y en el que animo a perder unos minutos en búsqueda de otras inquietantes, pero preciosistas, imágenes.



BIBLIOGRAFIA.




Meisel, S (fotografías). Super mods enter rehab. Vogue Italia, julio 2007.






Mark, M.E. Ward 81. Simon and Schuster, New York, 1979.








Maisel, A.Q. Bedlam 1946: Most U.S. Mental Hospitals are a Shame and a Disgrace. Life Magazine. 6 mayo 1946. 20 (18): 102-118.



Stanmeyer, J. Lost lives. Time (Edición Asia). 10 noviembre 2003; 162 (18).







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jueves 29 de octubre de 2009

95. "La bella durmiente" del Dr. Burns.

El año pasado, recién inaugurado el blog y con ocasión de la fiesta de Todos los Santos, publiqué un par de entradas (12 y 13) sobre la fotografía postmortem. También este año aprovecharemos tan luctuosa celebración para hablar sobre el tema.
En esas entradas llamaba la atención sobre la novedad y modernidad que supuso la llegada de la fotografía entre la población general pasando a ocupar un papel insustituible en el mantenimiento del recuerdo de familiares y amigos, integrándose también en los ritos mortuorios de la época como parte de los mecanismos y estrategias utilizados en la superación del duelo.

Hacía referencia a un tipo de fotografías denominadas “post-mortem” o "memento mori". Aquellas que se realizan tras un fallecimiento, pudiendo tratarse de retratos en el lecho, generalmente entre sábanas, o posteriormente ya preparado para el funeral, vestido en su ataúd. Un tipo de imágenes ahora olvidadas, que sorprenden la primera vez que nos enfrentamos a ellas, pero que tuvieron un muy importante papel en el acompañamiento y duelo por la pérdida de un ser querido.

En esta ocasión, focalizaremos principalmente la atención sobre dos publicaciones que pueden ser consideradas “clásicos” en el tema, La Bella Durmiente (I y II). Su autor, Stanley B. Burns, un entusiasta oftalmólogo que desde hace décadas se ha dedicado a coleccionar antiguas fotografías médicas con las que ha creado La Colección Burns, la más importante de estas características en Estados Unidos (más de 60.000 imágenes médicas) y una de las más importantes del mundo en fotografía del S. XIX, con más de 700.000 imágenes. Autor de varios libros y un gran número de exposiciones sobre el tema, puede ser considerado un referente en este campo.

En 1990 publicó el primero de los dos libros citados, The Sleeping Beauty, actualmente agotado y cuya cotización en el mercado de segunda mano ha hecho que me alegre doblemente poseer una copia (se pueden encontrar desde $ 367 a $ 990 y espero que la mía sea de las segundas). Levantó gran expectación realizándose un documental, Death in America, que ha sido exhibido en diferentes televisiones.

En 2002, coincidiendo con la exposición “Le dernier portrait” en el Museo de Orsay en París, publicó el segundo tomo, en esta ocasión incluyendo también material procedente de Europa y abarcando un periodo temporal más extenso, desde los tempranos daguerrotipos a la actualidad. De su página web entresacamos las siguientes imágenes.


Niña con poema. Daguerrotipo, c. 1835.

Hombre calvo en la cama. Daguerrotipo, c. 1850.

Marido tumbado junto a la esposa muerta. Ambrotipo, c. 1856.

Cuatro mujeres llorando. Ferrotipo, c. 1878.

Familia japonesa bañando al padre muerto. Albúmina coloreada. C. 1875.

El Rey Loco Ludwig de Bavaria. El rey cisne ahogado. Tarjeta de visita. Alemania, 1886.

Escolar muerto con sus compañeros. Postal. Estados Unidos, 1910.

Niño con los ojos pintados sobre los párpados cerrados. Alemania, 1875.

Las manos de una niña muerta. Inglaterra, 1935.

Pintores de tumbas en la I Guerra. Postal. Alemania, 1914.

Soldado muerto. Estereofotografía. Estados Unidos, 1898.

Muro de las oraciones en el Hospital Bellevue. Diapositiva. Estados Unidos, 2001.


Para quien quiera profundizar en este tipo de imágenes, ahí van unos cuantos enlaces donde salsear y perder un poco el tiempo entre su diversidad de contenidos:

Memorial Photographs, con una gran cantidad de enlaces.

Dan Meiwald. Memento Mori. Muerte y fotografía en la América del S. XIX. Con imágenes y ensayos.

La colección en Flickr, aunque puede pedir registro para entrar.

Romo Mellid, Marisol. Fotografiar a los muertos. Ensayo sobre el tema.

Antique Photo Album. Algunas fotos y enlaces más.

Artículos en prensa española:

Miguel Vargas S. Retratos Post Mortem. Fotos para recordar a los que se fueron.

Tapia, Juan Luís. Fotos de cuerpo presente.

Por último, unos enlaces que me envió Ana Pía López, experta en el trabajo con el duelo. Al hilo de las entradas del pasado año, entonces me explicaba:

• La primera dirección incluye trucos sobre cómo mejorar las fotos de bebés muertos, padres y familiares y otros detalles.

• La segunda es sobre fotos de bebés fallecidos. Marty Mueller, fotógrafa profesional, cuando participaba en un grupo de apoyo para padres en duelo perinatal y tocaba enseñar a los demás padres la foto de cada bebé perdido, ella enseñó la suya y los demás padres, al ver esa imagen, mucho más soportable que otras, le animaron a crear un sitio en Internet desde donde podía ayudar a otros padres retocando digitalmente las fotos de sus bebés.

• La tercera incluye hasta la posibilidad de hacer un cursillo para profesionales sanitarios de manera que hagan fotos en servicios hospitalarios (ginecología, partos, neonatología) con más fundamento, y hasta arte, en semejantes circunstancias. Todd Hochberg es un fotógrafo americano que andaba en duelo por su propio proceso de divorcio y tenía un capellán amigo en un “hospice” (instituciones para enfermos terminales y agonizantes). Este le invitó un día a conocer su trabajo y Todd se quedó prendado de las situaciones de alto contenido emocional por las que atravesaban los pacientes en situación de terminalidad. Les pidió permiso para tomar fotos en un discretísimo lugar y sin flash. Ahí empezó todo. Más tarde se interesó por los padres en situación de pérdida perinatal y los fotografía en el hospital antes del alta. Después les ofrece las fotos en un álbum digital. Es colaborador en congresos de duelo perinatal, revistas de fotografía y otras.



Reportaje sobre el trabajo del fotógrafo Todd Hochberg. Emitido en el programa Chicago Tonight de WTTW, PBS (7,21 m.). Entrevista al fotógrafo, así como a los desolados padres de una neonata que falleció al poco de nacer debido a problemas renales y respiratorios. Todd Hochnerg fotografió a la familia en Neonatología durante la enfermedad y recién fallecida la niña. En la entrevista habla del sentido de su trabajo dirigido a los padres de una pareja entre más de 150, a cuyos bebés ha fotografiado. Los padres hablan de lo importante que resulta para ellos y sus familias tener el recuerdo material de estas fotografías para una mejor adaptación a la pérdida y el duelo.


Estoy seguro que su orientación y contenidos van a sorprender y no dejar indiferente a nadie.


BIBLIOGRAFIA.




Burns, S. B. Sleeping Beauty: Memorial Photography in America. Twelvetrees Press, 1990.




Burns, S.B. Sleeping Beauty II: Grief, Bereavement and The Family In Memorial Photography. American & European Traditions. Burns Archive Press, 2002.




Memorial Photographs. Accesible en http://ricksaunders2.homestead.com/memorialphotographs.html

Dan Meiwald. Memento Mori. Muerte y fotografía en la América del S. XIX. Accesible en http://vv.arts.ucla.edu/terminals/meinwald/meinwald.html

Memento Mori en Flickr. Accesible en http://www.flickr.com/photos/mement0_m0ri/sets/72157594539535491

Romo Mellid, M. Fotografiar a los muertos. Accesible en http://www.solromo.com/index.php?option=com_content&view=article&id=46:fotografiar-a-los-muertos&catid=1:fotografia&Itemid=4

Antique Photo Album. Accesible en http://www.antiquephotoalbum.nl.

Miguel Vargas, S. Retratos Post Mortem. Fotos para recordar a los que se fueron. La Razón. Abril 2 de 2006, Accesible en http://www.la-razon.com/versiones/20060402_005499/nota_277_266057.htm

Tapia, J. L. Fotos de cuerpo presente. Ideal. 31 de octubre de 2006. http://www.ideal.es/granada/prensa/20061031/vivir/fotos-cuerpo-presente_20061031.html

Nilmdts. Now I lay me down to sleep. Accesible en http://www.nowilaymedowntosleep.org

Mueller, M. Baby Photo Retouching Service. Bereaved Parent Site. Accesible en
http://www.babyphotoretouch.com

Hochberg, T. Touching souls. Healing with bereavement photography. Accesible en http://www.toddhochberg.com






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lunes 26 de octubre de 2009

94. Y hablando de orejas…

Seguro que a más de uno, cuando hablábamos de locura y orejas, le ha venido a la cabeza Van Gogh que, aunque no se cercenó más que el lóbulo izquierdo, ha pasado a la historia como el genial loco desorejado por antonomasia.

Todo empezó con una acalorada discusión con Gaugin en diciembre de 1888. Horas después, con la minúscula carnosidad de su apéndice auricular como trofeo, se dirigió a brindar tan memorable faena a Rachel, meretriz de un burdel cercano. Posteriormente es aprehendido por la policía en la “casa amarilla” (la de la famosa habitación pintada por el artista) y conducido al hospital Hôtel-Dieu de Arles.

En mayo de 1889, tras el cierre de su casa en Arles a petición vecinal, ingresó durante un año en el manicomio de St. Paul de Mausole en Saint-Rémy de Provence, un antiguo monasterio en medio del campo donde realizó varios de sus más conocidos cuadros. Más tarde marchó tres meses a Auvers, siendo atendido por el melancólico doctor Paul Gachet

Retrato del Dr. Gachet, de quien el propio Van Gogh diría: “está más enfermo que yo, creo, o digamos que al menos como yo”.

Fallecía con 37 años el 29 de julio de 1889, dos días después de salir al campo y dispararse en el pecho.

¿Pero como ligamos todo esto con psiquifotos? Pues sencillamente porque el pasado año (7 abril, 2008) tuvo lugar en Nueva York la subasta de la “Colección Quillan de fotografías del S. XIX y XX”. 69 imágenes de grandes fotógrafos adquiridas y agrupadas por Hill Quasha para la Compañía Quillan y finalmente dispersadas de nuevo por Sotheby’s. De entre todas ellas, la autora de la colección dice que una de las que echará de menos es una fotografiada por Bill Brandt “tiene sentimiento, es profunda y oscura. Veo el amarillo de Van Gogh cuando miro desde esa ventana… Cuando descubres que era la habitación de Van Gogh en el manicomio de St. Remy entiendes porqué sientes lo que sientes. Esta fotografía es extraordinaria a tantos niveles porque te llega a las entrañas de tantas formas diferentes… Es una imagen muy poderosa”.

Fotografía de la ventana de la habitación de Van Gogh en el manicomio de St. Remy. Salió a subasta con un precio estimado de 50-70.000 $, alcanzando un precio record para ese autor de 265.000 $.

La imagen proviene de un reportaje fotográfico a doble página que fue publicado por Harper’s Bazaar en julio de 1951.


Titulado “Sixty years after – Still Van Gogh’s Provence”, el reportaje recoge la excursión que el británico Bill Brandt había realizado el verano anterior para descubrir que aunque la casa de Arles ya no existía, si se conservaba sin embargo la habitación donde ingresó el pintor en St. Paul de Mausole. Fue allí donde afortunadamente inmortalizó su ventana para la posteridad, ya que tiempo después la estancia fue destruida.

Valle de La Petite Crau, donde pintó granjas y jardines.

Van Gogh pintó en este patio del asilo.

Hospital donde fue atendido tras su primera crisis.





La celda que se muestra en la actualidad a las enfervorecidas hordas de turistas que se acercan en pos de los vestigios del “loco de pelo rojo”, no es más que una mera réplica de la original. Foto © www.provence-taxi-tourisme.com

Entrada al hospital de St. Paul de Mausole. Foto © www.provence-taxi-tourisme.com

Claustro de St. Paul de Mausole. Foto © www.provence-taxi-tourisme.com

Corredor de Saint Paul. Foto: Immagini della follia.

El Dr. Boulon frente a la entrada al hospital y vista de su interior (junto a las mismas vistas interpretadas por Van Gogh) Foto: Christian Rombi.


En la actualidad, la institución sigue en activo con una clínica psiquiátrica para mujeres, sede igualmente de la Asociación Valetudo, interesada en la arteterapia y la venta de su producción al rebufo del genial desorejado.



BIBLIOGRAFIA.



Brand, B. Sixty years after – Still Van Gogh’s Provence. Harper’s Bazaar. Julio 1951: 48-49.



Sotheby’s. The Quillan Collection of Nineteenth and Twentieth Century photographs. Catálogo de la subasta celebrada en Nueva York el 7 abril 2008. p. 50-51.



Alessandrini, M. Immagini della follia. La follia nell'arte figurativa. Ed. MaGi. Roma, 2002.








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